Colesterol y ácido úrico

El ácido úrico es una sustancia que circula en la sangre, es el producto de la degradación de las proteínas de los alimentos que ingerimos. Por lo tanto, es normal tener ácido úrico. Esta sustancia se vuelve un problema cuando está más elevada de lo normal, esta condición se llama hiperuricemia y se da principalmente por la obesidad y el consumo excesivo de alcohol, de ciertos alimentos y medicamentos.

acido urico

El colesterol es también una sustancia que circula es nuestra sangre y es común a todos, al contrario de lo que algunos piensan. La mitad del colesterol que tenemos es producido por el hígado y el resto proviene de los alimentos. Cuando el nivel de colesterol sobrepasa los límites se convierte en una condición que se llama hipercolesterolemia.

Esto te interesará relacionado con las curaciones y obsesiones de enfermedades: obsesión por la comida sana llega a un punto patológico.

Mientras que en la anorexia y la bulimia el problema gira en torno a la cantidad de comida, en la ortorexia gira en torno a la calidad. En los últimos meses se está hablando mucho de lo que podría ser una nueva “enfermedad” relacionada con los trastornos alimenticios, la ortorexia. La diferencia respecto a los otros está en que, mientras que en la anorexia y la bulimia el problema gira en torno a la cantidad de comida, en la ortorexia gira en torno a la calidad. El término “ortorexia” proviene del vocablo griego que significa “apetito correcto”. Fue definido por primera vez por el médico norteamericano Steve Bratman en un libro publicado en el año 2000 en EEUU y que lleva por título “Health Food Junkies”, o lo que es lo mismo, “Yonkies de comida sana”.

Éste libro ha sido allí un éxito y no es de extrañar si tenemos en cuenta que durante el pasado año más de 5 mil personas habían sufrido ingresos relacionados con éste trastorno.

Se entiende por ortorexia la obsesión patológica por la comida biológicamente pura.

Las víctimas de esta enfermedad sufren una preocupación excesiva por la comida sana, convirtiéndose en el principal objetivo de su vida.

Podría decirse que es un comportamiento obsesivo-compulsivo caracterizado por la preocupación de qué comer y la transferencia de los principales valores de la vida hacia el acto de comer, lo cual hace que los afectados tengan “un menú en vez de una vida”.

Según Bratman, a través de este tipo de comida las víctimas de ésta enfermedad esperan obtener todo tipo de beneficios físicos, psíquicos y morales, lo cual les puede llevar a una dependencia similar a la de cualquier adicto a las drogas.

Por ello, entre las razones que podrían llevar a una persona a padecer la ortorexia está la obsesión por lograr una mejor salud, el encontrar una razón espiritual al comer un determinado alimento, o bien por el temor a ser lentamente envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimenticias.

Algunos de los síntomas fisiológicos que una inadecuada alimentación puede provocar son: anemias, hipervitaminosis o en su defecto hipovitaminosis, carencias de oligoelementos, etc., que pueden derivar en dolencias más graves como hipotensión y osteoporosis así como, en fases avanzadas, trastornos obsesivos-compulsivos relacionados con la alimentación o enfermedades psiquiátricas tales como depresión, ansiedad e hipocondriasis.

Además, tal y como consideran los expertos de www.obesos.

org, los ortoréxicos prefieren pasar hambre a comer alimentos “impuros” y eso les lleva a dejar de acudir a reuniones familiares y sociales por miedo a los alimentos que servirán, lo cual acabará por aislarles socialmente.

La ortorexia parece no afectar a los sectores marginales o ignorantes sino más bien al contrario, ya que éste tipo de comida es mucho más cara que la normal y más difícil de conseguir.

De hecho, es en los países desarrollados donde las personas tienen mayores posibilidades de preocuparse por los ingredientes de los alimentos que compran en los supermercados.

Parece ser que suele manifestarse en personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y predispuestas genéticamente a ello.

Se trata, en su mayoría, de individuos con una preocupación exagerada y tiránica por la perfección y con una fe ciega en las normas y reglas.

También se ha observado que pacientes que han sufrido anorexia nerviosa, al recuperarse optan por introducir en su dieta sólo alimentos de origen natural, probiótico, cultivados ecológicamente, sin grasa o sin sustancias artificiales que puedan causarles algún daño.

Nuevamente las mujeres más jóvenes son las más afectadas, siguiendo a famosas actrices o modelos, muchas veces excéntricas pero con gran influencia entre las chicas.

No es difícil encontrar famosos que han proclamado a la prensa sus manías alimenticias sin darse cuenta de que, tal vez, confesaban ser víctimas de la ortorexia.

Ejemplos de ello son el diseñador Jean Paul Gaultier, el cual confiesa que toma diariamente 68 zumos de naranja, así como artistas tales como Julia Roberts, que consume diariamente varios litros de leche de soja y siempre lleva encima un envase de ella, Wynona Rider, que sólo toma Coca-Cola orgánica, Jennifer López, que sólo come tortillas hechas con clara de huevo, Mel Gibson que no come nunca pechuga de pollo porque cree que hace aumentar las mamas.

Son sólo ejemplos de famosos que presumen de una alimentación sana. Un hábito correcto siempre y cuando no se convierta en una obsesión ya que, en ese caso, se podría hablar de víctimas de la ortorexia.

Según los expertos, entre las razones que pueden conducir a la ortorexia están la obsesión por buscar una mejor salud, el miedo a ser envenenado por la industria alimenticia y sus aditivos o, curiosamente, haber encontrado una razón espiritual en comer un determinado tipo de alimento.

Algunas personas consideran que interesarse en consumir unos alimentos de mayor calidad puede ahora contemplarse como una enfermedad, al mismo nivel que la bulimia y la anorexia.

De ello podría deducirse que el vegetarianismo también podría ser una obsesión y no únicamente una elección.

Actualmente la oferta alimentaria es más amplia que nunca, pero también estamos en una época en que el exceso de información, que no siempre es del todo veraz o contrastada.

La influencia de los medios de comunicación, que cada vez dedican más tiempo y espacio a temas dietéticos y a escándalos en víveres de consumo, ha podido incidir en la emergente proyección de los problemas mentales en trastornos endocrinos.

Esto provoca que muchas personas decidan optar por un tipo de alimentación que, en ocasiones, puede ser más perjudicial que beneficiosa.

No hay que confundir nunca la preocupación por una vida sana con la obsesión. Por supuesto que una persona vegetariana o macrobiótica no necesariamente sufre esta enfermedad.

La clave en cualquier trastorno alimentario como en cualquier trastorno obsesivo radica en si la actitud de la persona con respecto a la comida, al peso y a los ejercicios es lo suficientemente significativa como para cambiar su estilo de vida.

Algunos de los síntomas que nos harían ver que la preocupación por la comida sana se nos ha ido de las manos son: si piensa en planificar al milímetro las comidas, si examina y compara las etiquetas de los productos, si prefiere ayunar antes que comer algo prohibido, si renuncia a su vida social a menos que sea posible llevar sus propios alimentos, si tiene discusiones permanentes acerca de lo que es o no conveniente comer, en definitiva, si su vida cotidiana se ve afectada, entonces es cuando debe preocuparse, ya que lo que empezó como un hábito alimentario ha derivado casi en una religión donde la mínima trasgresión equivale al pecado.

Otro de los síntomas es experimentar un enorme sentimiento de culpa cuando se cae en la tentación de comer cualquiera de los alimentos “prohibidos” y, para compensarlo, se castiga con un régimen aún más estricto o con la abstinencia total.

También son síntomas la forma de preparación -verduras siempre cortadas de determinada manera- y los materiales utilizados -sólo cerámica, sólo madera, etc.-, ya que forman también parte del ritual obsesivo.

Aunque la ortorexia no ha sido reconocida oficialmente en los manuales terapéuticos de trastornos mentales, el término ha desencadenado muchas discusiones en Internet, así como grupos de apoyo. Para entrar en los manuales médicos, aún resta que el trabajo de Bratman u otros sigan desarrollándose y sean debidamente sostenidos por investigaciones. Por lo que pueda venir, el padre del vocablo y principal autor del libro, Steven Bratman, ya lo tiene registrado y su dominio punto com (www.orthorexia.com) ya es operativo.

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