No pudo ser. A falta de todavía cuatro jornadas para concluir la liga de la División de Honor juvenil esta tarde se ha terminado el sueño para el Penya Ciutadella. El conjunto que entrena Tóbal Tudurí ha sucumbido este sábado en el campor del rival más directo que tenía, el Poblense, por 4-0 y ha descendido de manera matemática.
Los ciutadellencs viajaban a tierras mallorquinas con las claras intenciones de seguir en vida una jornada más y prolongar las opciones de salvar un curso que empezó en seguida muy cuesta arriba. Pero no ha podido ser y los de Tudurí se han visto claramente superados por un 4-0 que refleja lo acontecido en Sa Pobla.
Con esta nueva y definitiva derrota menorquina los de Sa Pobla se colocan con 27 puntos, 12 más que el Penya. Y 12 son únicamente los puntos que quedan en juego. No obstante, los mallorquines le han arrebatado además al Penya el gol-average porque en Son Marçal terminaron en empate 1-1.
Una verdadera lástima para el fútbol ciutadellenc y menorquín en general en un año torcido a nivel de fichajes para el entrenador Tudurí, que prácticamente ha jugado todo el año con un equipo meramente menorquín. Primero fueron los dos jugadores brasileños fichados en verano los que se marcharon; uno por problemas de adaptación y otro por no convencer al entrenador.
Y luego el eterno problema sufrido este año con los dos jugadores cameruneses Leuko y Essomba, fichados de la Fundación Eto'o en verano también y que no ha sido hasta esta semana cuando han recibido el beneplácito de una FIFA que ha manejado y maneja todavía pésimamente el tema de los jugadores extranjeros.
Finalmente, la mala suerte en momentos puntuales de la temporada y en partidos concretos han hecho el resto para condenar a un Penya Ciutadella que ha sabido plantar cara pero se ha equivocado quizás demasiado, sobre todo en el primer tramo largo de la temporada en tareas defensivas.
Sin duda que el gran problema ha estado en no poder sustituir a los artífices de la salvación heroica del pasado curso, hombres como Newman, Omar, Pedro Capó, etc, cuyo testimonio debían coger los fichajes llegados de fuera de la isla.







